
Desde hace ya algunos años Miguel Ángel Jiménez viene luchando contra la lógica. Se supone que una vez cumplidos los cuarenta años el rendimiento de un jugador profesional debe bajar, pero él ha ganado más que nunca. Se supone que la ambición, con tantos torneos a las espaldas, debería diluirse pero la suya se ha vuelto más y más grande. Incluso se supone que fumar es totalmente incompatible con la vida en un circuito profesional.
Su nombre ha empezado a sonar con fuerza para capitanear el equipo europeo de la Ryder Cup en el año 2014. “Bueno, hay muchos nombres, como cada año y a lo mejor el mío es uno de ellos. A mí me haría mucha ilusión, aunque todavía queda mucho tiempo”, declaró a Ten-Golf previa disputa del Reale Seguros Open de España.









