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Nunca he ocultado que mi bola favorita es la Titleist Pro V1. El tacto con todos los palos, la sensación y el control que permite en todo tipo de golpes y la gran mejora en términos de durabilidad introducida en esta línea de producto, con respecto a las anteriores de Titleist (la Tour, la Tour Professional, Tour Prestige,...), han provocado que para sólo hubiera una única bola de golf en el mercado desde hace muchos, pero que muchos años. Pero el pasado mes de noviembre, durante el Match Norte-Sur de la Federación Gallega de Golf, donde yo formaba parte del Equipo Norte, cayeron en mis manos, cortesía del ente federativo, 3 bolas Callaway Tour i(s), de las cuales no tenía constancia de su existencia.
Decidí probar esa bola Callaway, suponiendo que iba a ser como las demás que decían competir hasta la fecha con la Titleist Pro V1, es decir, con bastante escepticismo. Como era un día lluvioso, casi me daba igual jugar esa bola u otra más blanda, apenas iba a notar diferencia en el control con el campo bien mojado. Pero resultó que ya desde el principio las sensaciones con la Callaway Tour i(s) fueron buenas, cosa que me sorprendió. Hacía mucho tiempo que no probaba una bola con buenas sensaciones que pudiera hacerle sombra a la mejor de Titleist. Para que os hagáis una idea, me estoy remontando a los tiempos de las bolas con cubierta balata no sintética, como las Maxflil HT o las Slazinger. Pero ¿Qué es lo que más me gustó y qué es lo que menos de esta nueva bola de Callaway?
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