
John Solheim, Director Ejecutivo de Ping Golf, propuso el pasado mes de diciembre una alternativa a los problemas de distancia que están viviendo muchos campos de golf alrededor de todo el mundo. El dato más representativo son las más de 290 yardas de media que promedian los jugadores del PGA Tour, traducido en reformas que se han visto obligados a hacer campos con la historia del Augusta National, demasiado cortos para los bombarderos de hoy día. El problema no se queda ahí. Los jugadores aficionados también han visto aumentada considerablemente su distancia desde el tee de salida y la tendencia en la arquitectura de campos de golf es de fabricar campos de dimensiones gigantescas.
La propuesta de Solheim ante esta situación es la de añadir a las bolas que utilizamos en la actualidad dos tipos más: unas que permitan hacer treinta yardas menos de distancia y otras que permitan hacer treinta más. La avalancha de reacciones no se ha hecho esperar y merece la pena echar un vistazo a algunas de ellas. Mike Davis, Director Ejecutivo de la USGA, declaró en Golfweek días después: “Tenemos una creencia desde hace más de 100 años, que exista un conjunto de reglas para todos los golfistas es uno de los factores que ha hecho este juego tan fuerte.”






