El título de la entrada puede parecer que va en tono despectivo contra Rafa Nadal, pero nada más lejos de mi intención. Admiro a Rafa y le tengo un profundo respeto por todos los méritos que ha conseguido como deportista y por los valores que muestra como persona, durante y después de cada partido. De mi memoria no se borrarán jamás los duelos a muerte con Federer, con ambos en la cumbre del tenis mundial, por su perfecto comportamiento como caballeros y el profundo respeto que ambos se profesaban, por mucho que hubiera en juego.
El título va por aquel chorro de titulares que salieron a finales de agosto de este año, en los que los medios españoles afirmaban que Rafael Nadal había pensado dejar el tenis y pasarse al golf. Yo ya dije que no me lo creía y John Carling, autor de la biografía, a los pocos días desmentía la noticia y comentaba que en el libro no ponía tal cosa. La prensa española, una vez más, volvió a demostrar que el golf le interesa lo justo (o ni eso).





