
Rory McIlroy, Rickie Fowler, Matteo Manassero… Todos ellos apuntan grandes maneras y personalizan las esperanzas de muchos para ocupar los primeros puestos del Ranking Mundial en el futuro más inmediato. Son candidatos a convertirse en superestrellas de este deporte y nos han dado motivos para creerlo, sin embargo, la realidad en casos similares al suyo suele ser distinta.
A diferencia de otros deportes, el golf permite que la carrera profesional de los jugadores sea bastante larga y se pueden ver torneos en que chavales compiten contra jugadores muy veteranos. Esto hace que factores como la madurez adquieran un valor extra a lo largo de una temporada y que el resultado de una última jornada pueda depender más de la experiencia en este tipo de eventos que del talento. Estar cómodo jugando cada semana en sitios distintos al más alto nivel, conocer el campo en el que estás jugando, qué decir, cómo comportarse o incluso cuáles son los mejores sitios donde pasar la noche.



