Bubba Watson, Jim Furyk, John Daly, Rickie Fowler, Tommy “Two Gloves” Gainey… ¿Qué tienen todos en común? Son jugadores que no siguen el patrón habitual. Su swing está adaptado a su cuerpo y nadie se lo recomendaría a ningún amateur pero sin embargo, son unos jugadores capaces de ganar a cualquiera.
Durante mucho tiempo, el movimiento de los golfistas ha sido lo que ha distinguido a los buenos jugadores de los malos. Si tu swing era capaz de repetirse muchas veces y funcionar bajo momentos de presión, tus oportunidades de ganar se multiplicaban. Hoy en día, gracias a los adelantos tecnológicos apenas podemos distinguir unos swings de otros.











