
Si con algo sueña el ganador de un torneo como el British Open, es con ganarlo otra vez el año siguiente. A veces los sueños se hacen realidad, sino que se lo digan a Padraig Harrington, quien este año repitió triunfo en el tercer major de la temporada, llevándose a casa su segunda Jarra de Plata consecutiva.
Yo era de los que daba a Padraig Harrington por descartado para el triunfo final, debido a la lesión de muñeca que a punto estuvo de impedirle jugar el torneo. Milagrosamente, el jugador irlandés se recuperó y dio un recital de juego en un Royal Birkdale que fue todo un infierno. No lo tuvo nada fácil, habiendo alternativas constantemente en la clasificación durante la última jornada y varios jugadores con opciones de ganar, lo que hace más grande aún su victoria.









