Ayer por la mañana, durante la disputa del Proam del Deutsche Bank Championship saltaban las primeras imagénes de Phil Mickelson con un belly putter. Primero en el putting green, para luego utilizarlo durante el Proam, si bien es cierto, que también llevaba su putter tradicional en la bolsa, por lo que hoy todo el mundo estará pendiente de la configuración de bolsa con la que aparezca Phil en el tee del uno del Tournament Players Club Boston.
Los que leis con frecuencia en Fuera de Límites conocéis mi opinión al respecto gracias al post que escribí en abril, antes de la tres victorias consecutivas que estos putters han tenido este verano, victorias todas ellas legítimas y merecidas, por mucho que no me gusten ese tipo de putters.
Ahora bien, entre ver a una serie de grandes jugadores y ver a Phil Mickelson con uno de ellos, a mi me ha causado una gran impresión, entre otras cosas, porque Phil Mickelson es uno de mis jugadores favoritos, por la manera de entender al golf, sus genialidades y sus estropicios… ¿Os imagináis a Tiger Woods con un belly putter? Pues eso mismo me ha pasado a mi con Phil Mickelson, me ha costado verlo con él.










