
Ayer por la tarde saltaba la triste noticia de la muerte repentina del padre de Luke y Christian Donald y he de reconocer que uno de los primeros pensamientos que pasaron por mi cabeza fue una de las frases que Steve Jobs daba en su mítica charla de graduación de los alumnos de Standford: vive cada día como si fuera el último.
Un padre que veía a uno de sus hijos, hace apenas unos días, lograr la victoria en el HSBC llevando la bolsa de Martin Kaymer y que semanas antes también veía como su otro hijo, Luke Donald, conseguía imponerse en la lista de ganancias de ambos circuitos, Europeo y PGA Tour, siendo el primer jugador de la historia en conseguirlo, además de ver su progresión para convertirse en el número uno del mundo.








Mucho, mucho se puede hablar del Abu Dhabi Golf Championship, de la exhibición de un Martin Kaymer que según el propio Lee Westwood e Ian Poulter parecía que estaba jugando otro campo, del fin de semana memorable que tuvo Rafa Cabrera, que de pasar el corte gracias a un birdie en el 18 del viernes, pasó a acabar séptimo. 
