
En la última jornada de ayer pudimos ver muchos aspectos relacionados con la psicología y la práctica del golf. Sin duda, la mayor lección magistral nos la dio Rory McIlroy, olvidándose de sus fantasmas y dando una lección de madurez envidiable. Pero Rory McIlroy no fue el único que nos dejó este tipo de detalles.
Y.E Yang nos demostró, a parte de su peculiar gusto para elegir vestimenta, la garra que tiene, porque fallando calles como falló ayer, no se dio por vencido, luchando por conseguir pares, menuda manera de pegarse al campo, y si no fuera porque su putter le abandonó ayer en dos ocasiones claves, podría haber conseguido la segunda plaza. Para muestra su hoyo 18. Drive directo a la izquierda, rebota en un árbol y se queda a 270 yardas de green…Grandísmo aproach, aunque finalmente fallaría el putt para par, pero Y.E.Yang demostró que hasta el rabo todo es toro…Menudo hueso que van a encontrar aquí los americanos en la próxima Presidents Cup.











