Cuando Tiger Woods comenzó a trabajar con Hank Haney se levantó un gran revuelo. Más que una relación entrenador-atleta parecía un nuevo matrimonio y se habló largo y tendido de lo mucho que mejoraría el swing del entonces número uno. El nuevo entrenador de Tiger Woods, sin embargo, ha llegado de una forma mucho más silenciosa. Ni Sean Foley ni su forma de entender el swing eran especialmente conocidos en el circuito hasta que se le empezó a relacionar con Tiger.
Anteriormente había trabajado junto a Sean O’Hair, Hunter Mahan, Stephen Ames o Justin Rose, junto al que tuvo excelentes resultados la temporada pasada. El “efecto Tiger” ha puesto todos los focos sobre él y su teoría sobre el swing. El propio Justin Rose resume en pocas palabras su trabajo juntos: “Sean no me ve desde el punto de vista de un golfista. Me ve desde el punto de vista de un atleta y biomecánico. No está muy involucrado en lo que hace a un swing bonito. Quiere que funcione desde un punto de vista científico. No es necesariamente lo que todo el mundo quiere lograr pero a mí es lo que me gusta de él.”




