Cada vez que en algún lugar comienza los planes para la construcción de un nuevo campo de golf, los tópicos que salen a la palestra son los mismos: el impacto medio ambiental, que sólo es para que lo disfruten los ricos, que los vecinos no se benefician de esas instalaciones…
Los campos deben tener el mínimo impacto medioambiental, cumplir con todos los requisitos habidos y por haber de respeto al medio ambiente. Si el proyecto no cumple con todos esos requisitos, soy el primero que no defenderá ese campo de golf. Además, los campos deben integrarse en su entorno, y no ser meros reclamos urbanísticos para vender casas.


