
Una Ryder Cup más, el equipo europeo demostró que, ganen o pierdan, su punto fuerte es el juego en parejas y su espíritu en equipo. Con esto no quiero decir que el americano perdió justo por la falta de éste, de hecho Ovidio ha escrito este post que da indicios de lo contrario, pero si por algo se han caracterizado las últimas victorias europeas en la Ryder es por el buen ambiente y la buena compenetración de sus jugadores.
Es curioso que justo en el equipo donde los jugadores tienen a priori menos cosas en común, ya que cada uno pertenece a un país de la Unión Europea distinto, vaya tan bien en los enfrentamientos por parejas. A parte de la calidad humana de los jugadores también hay que reconocerle el mérito a los distintos capitanes y en este caso a Monty, por gestionar también algo tan importante como el buen ambiente en el grupo. Los jugadores europeos lo hicieron muy bien y prácticamente a la perfección durante la tercera jornada, sin embargo en los individuales sucumbieron la mayoría.





