
Había ganado ya en Pebble Beach y ayer sacó lo mejor de su juego para terminar con una vuelta de 66 golpes, cinco bajo el par. Asustó a casi todos los jugadores con una vuelta aún mejor. Pero dejando a parte un momento a Dustin Johnson, ayer fue también el día de Tiger.
Fue publicar este post donde os contaba que descartar a Tiger Woods de la victoria se me hacía más sencillo para que ayer hiciera lo que tenía que hacer: Colocarse de cara al domingo con opciones. Tampoco nos volvamos locos con Woods porque el líder está en seis bajo par, es decir, a cinco golpes de Tiger y con tres de ventaja sobre Graeme McDowell. Eso es una ventaja considerable para un jugador que ya ha ganado dos veces en Pebble Beach en los dos últimos años y que, en la situación actual del torneo, depende de sí mismo para ganar el U.S. Open.




