
El tabaco y el deporte representan un debate polémico para muchos aficionados y profesionales. A pesar de tratarse de mundos totalmente opuestos, han protagonizado historias de lo más variadas en muchas disciplinas deportivas. Se decía que Johan Cruyff llegó a fumar cigarrillos en los descansos de los partidos y no son pocas las imágenes en que varios deportistas son cazados a mitad de un cigarrillo. El golf, dado que no requiere una cantidad de oxígeno superior a la que normalmente empleamos, ha protagonizado muchas de esas historias y no son pocos los jugadores profesionales que todavía practican este hábito perjudicial para la salud.
Según informa hoy GolfWeek, el PGA Tour podría estar considerando añadir la nicotina a su lista de sustancias prohibidas por considerarla, al igual que la Agencia Mundial Antidopaje, una sustancia que mejora el rendimiento (si, de verdad lo están pensando). Hace unas semanas me crucé con varios comentarios sobre un ensayo titulado “The Golfing Cigarette”, escrito por Bernard Darwin, y aunque me ha sido imposible encontrar el original he encontrado varias reseñas que resumen perfectamente los momentos que un fumador vive en el campo.








