
Este año el LPGA Tour ha sido bastante atípico. Veníamos acostumbrados a observar un dominio abusivo por parte de jugadoras como Annika Sorenstam, Lorena Ochoa o hasta Jiyai Shin al final de la temporada pasada, sin embargo, este año la batalla por distinguir a la número uno del resto ha sido larga y dura, y pocos se atreven a nombrar sólo a una jugadora como la mejor. Jiyai Shin es la número uno actual después de desbancar a Cristie Kerr la semana pasada, Suzann Pettersen, Ai Miyazato, Na Yeon Choi y Yani Tseng están al acecho.
Pero no sólo ha sido una temporada atípica en la lucha por el ranking mundial, también mantener la tarjeta se ha vuelto más complicado de lo que venía siendo habitual. ¿La razón? El número de torneos se ha reducido de una manera drástica por la falta de inversores y claro, si en vez de 30 torneos al año hay sólo 15 y la mitad de ellos lo ganan las mejores jugadoras del ranking, la jugadora de perfil medio sufre para mantenerse. Uno de estos casos poco habituales fue el de Beatriz Recari, que pasó de estar luchando para mantener la tarjeta en el CVS/Pharmacy a ganar el torneo.




