En la última jornada del Masters, hemos podido presenciar un momento histórico, cuando Louis Oosthuizen embocó un albatros en el hoyo dos del Augusta National. Ovidio nos contaba en su crónica del torneo que no se cansa de verlo y, a decir verdad, yo tampoco (no es para menos).
¿Qué es lo que ha hecho que se produzca este golpe extraordinario y se genere un momento tan mágico? Unos dicen que es fruto de la suerte, otros opinan que es el talento. Lo cierto es que suerte y talento no les faltaba al resto de jugadores que estaban presentes en el torneo y Louis parece que ha sido capaz de combinarlo para conseguir el cuarto eagle de la historia del torneo, el primero de ellos en este par 5. Si nos paramos a analizar algunos instantes de este golpe tan especial, casi podemos ver una pizca de lo que el jugador ha sentido en esta situación tan fantástica como la que él ha vivido:



