No se asusten. Las siguientes líneas nada tienen que ver con los miembros del ilustre Royal & Ancient Golf Club, que desde hace dos siglos rige los destinos del golf.
Nos referimos al caso Abramoff, uno de los escándalos políticos más sonados de los últimos tiempos en Estados Unidos, cuya onda ha llegado incluso hasta la cuna del golf, St.Andrews (Escocia).
El influyente empresario norteamericano sobornó a políticos republicanos estadounidenses con dinero y regalos, entre ellos uno nada desdeñable para los los buenos aficionados al golf, un “viajecito” al mítico links escocés.
La pasada semana Jack Abramoff fue interrogado acerca de los numerosos delitos de corrupción a políticos estadounidenses. El poderoso empresario, con influencias en las altas esferas políticas, se declaró culplable de fraude, conspiración y evasión de impuestos.
Ahora el Departamento de Justicia norteamericano pretende dar con los políticos que aceptaron el dinero de Abramoff a cambio de favores. Pero, al parecer, no sólo al vil metal sucumbieron los senadores de la primera potencia mundial, sino que tampoco hicieron ascos a los regalos del “gentil” conciudadano.
Entre ellos, además de importantes aportaciones en campañas republicanas o de dejarles comer en su reputado restaurante de Washington por el morro cuantas veces quisieran, unas plácidas vacaciones en los links escoceses con green-fee en St. Andrews incluido.
Ya se sabe que Abramoff compartió partido en la cuna del golf con el antiguo líder de la casa republicana Tom DeLay. El viaje, que se produjo en el año 2000, costó 60.000 euros e incluyó la estancia de la señora DeLay y varios miembros de su personal. Un grupo conservador cercano a Abramoff corrió con los gastos. Alrededor de 50 empresarios y media docena de senadores republicanos tampoco quisieron perderse la cita.
También se ha comprobado que dos años después el campo de golf de St.Andrews volvió a acoger la visita del insigne norteamericano también conocido como “Casino Jack” por sus intereses en la industria del juego, esta vez acompañado del no menos respetable Bob Ney, encargado de la Aministracción republicana en Ohio.
¿Que a qué se debia la infinita gentileza? Naaaaaaaada. Sólo, que unos cuantos senadores dijeran digo donde antes dijeron diego y se negaran a aprobar una ley sobre apuestas en internet para permitir al hoy acusado seguir lucrándose con su casino online.

Más información/ The Herald

