
Este fin de semana leía en Ten Golf uno de esos artículos que tras leerlos la idea que te viene a la cabeza no es otra que el típico, se puede decir más alto, pero no más claro. El autor de dicho artículo era Pablo Martín, alguien que no necesita presentaciones a estas alturas.
En el artículo Pablo Martín nos comenta como en un país como Korea con una población similar a la española el 10% juega al golf, como el golf se ve en la tele sin que haya que pagar, como en Korea hay más de 5.000 golf-cafés donde uno se puede tomar una cerveza al mismo tiempo que juega una partida en un simulador…Una lectura casi obligatoria.
No es la primera vez que hablamos de la situación del golf en España, en su momento ya comparamos la situación del golf en España y en Europa, pero me gusta mucho el punto de vista que da Pablo:
el día en el que dejemos de contar uno por uno el numero de golfistas en nuestro país realmente podremos decir que no es minoritario.
Porque por mucho que nos guste nuestro deporte, por mucho que digamos que el golf no es tan elitista como era hace unos años, no podemos negar, que al golf seguimos jugando cuatro gatos, ni el 1% de la población juega al golf en España, por muy bien que quede decir que el golf está entre los tres deportes que más licencia tiene en España, porque como muy bien dice Pablo Martín, es más fácil regocijarse con estadísticas como que somos el tercer deporte con más licencias que ser sincero y sentarte a pensar en cómo hacerlo realmente popular. Porque no nos podemos olvidar, que no hay golfista en España que no tenga licencia, todo aquel que juega, la tiene, algo que no sucede en otros deportes, como puede ser el fútbol o el pádel, ya que mientras sólo te quedes en el nivel de partido con amigos, no tienes que tener licencia, y al fin al cabo, es una traba más, para que a la gente le cueste acercarse al golf.
Es verdad que la RFEG ha lanzado recientemente la campaña de Bautismo de Golf donde se inicia gratuitamente a una persona en el deporte del golf, dándole una clase, pero la gente necesita poder ver el golf, necesitamos que el golf esté más cerca de la gente, que la gente mame golf, porque si no, la única salida que nos queda será esperar a que tengamos otro Severiano Ballesteros en nuestras vidas y ayude a popularizarlo, y lo malo de eso, es que figuras como la de Seve son irrepetibles.


Comentarios
Más razón que un santo el bueno de Pablo Martín.
Los esterotipos asociados al golf siguen estando vigentes y en los pocos (5) años que yo llevo jugando la verdad es que no he notado ningún cambio de percepción por parte de los no jugadores.
De hecho estas últimas semanas hay un conflicto laboral en el campo en el que yo juego, público y en Bilbao para más señas, y la verdad es que los comentarios de la noticia en el periódico digital no tenían desperdicio. Calificaban a los jugadores desde pijos, a ricos pasando por señoritos, así que no digo más.
En efecto, queda muy lejos Korea... en todos los sentidos!!!
Amen Juan, lo que esta pasando en Meaztegi es de verguenza.
El problema que hay en españa, que el golf se ha asociado a ladrillo en casi todas las provincias y asi nos ha lucido el pelo.
Como en el resto de aspectos socio-económicos y especialmente en nuestro país con mayor incidencia, es imprescindible romper con los paradigmas actuales: en la GESTION ( precios y distribución en horarios-días de greenfees, 9 ó 6 hoyos, utilización canchas de práct), profesores (métodos y herramientas) , federaciones-promoción y colegios, medios de comunicación-Esas colaboradoras y sociedad- medio ambiente....osea q darle la vuelta al calcetín y tampoco hay q inventar demasiado (que podemos y debemos) sino observar aquello q se hace bien en países donde el golf es un deporte + y una industria como tal....
interesante
He tenido la suerte de haber vivido y de verme implicado en situaciones complejas de naturaleza deportiva y cultural, de nivel nacional, a lo largo de mi vida. Hay muchas maneras de enfrentarse a los problemas, pero no conozco otra mejor que la de ir paso a paso desmenuzándolos. ¿Cuál es la situación a la que nos enfrentamos? ¿Qué situación queremos? ¿Cómo podemos lograr lo que queremos?
En mi opinión, la situación del golf en España es la de una actividad orientada hacia una economía comercial e industrial, en la que su práctica se realiza, mayoritariamente, en equipamientos e instalaciones de naturaleza privada y cuyo finalidad es perseguir la explotación económica de un negocio. Esto no es bueno ni malo, simplemente es así.
Lamentablemente el golf, como el deporte en general, no es una actividad de servicio público, esto es, una actividad que el Estado regula, promociona y protege por razones de interés público y que el usuario ayuda a mantener.
Por contra, el deporte, en España, está tutelado por las Federaciones Deportivas, que no dejan de ser más que entidades privadas de interés público. ¡Ojo! el deporte no es de interés público lo son las federaciones deportivas, pero guste o no, las federaciones son entidades privadas. Lo que esto viene a significar, en definitiva, es que el Estado deja en manos de estas entidades privadas la regulación, la promoción y la tutela de la actividad deportiva, Y esto es así hasta que la sociedad demande un cambio legal de la situación.
Si deseamos que el golf sea una actividad popular y pública y que llegue a todos los estamentos de la sociedad, no creo que lo logremos a través de una estructura comercial que tutela una entidad privada, porque queramos o no, sus intereses colisionan con los intereses públicos y populares.
Desde mi punto de vista, no es que necesitemos cambiar el modelo del golf, sino que lo que se hace necesario es cambiar el modelo que el Estado tiene de promocionar y tutelar el deporte. Esto es, institucionalizar su práctica como una auténtica necesidad pública, de manera que sea accesible su práctica; de forma que se puedan promover equipamientos por parte de las administraciones públicas, tanto para el juego como para su práctica; entrar seriamente -como vienen demandándolo las directivas europeas- en la regulación de la enseñanza deportiva; favorecer el establecimiento de programas públicos de iniciación al golf que incidan especialmente en la población infantil y, en definitiva, favorecer la práctica deportiva del golf como una actividad saludable, tanto desde el punto de vista mental como físico.
Desde luego, toda una cultura distinta a la actual, porque -desde mi personal opinión- todo lo demás, es mantener una actividad reducida, exclusivista, elitista y protectora de intereses privados -que aunque legítimos- nada tienen que ver con un golf público y popular.
Pido disculpas por extenderme tanto.
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