
Este fin de semana se terminó para mí la temporada de bodas 2006 (¡Por fin!). Se van casando los amigos y sus vidas cambian, a veces, más de lo que ellos creen.
El golf es una de esas aficiones que a veces resulta complicado encajar en la vida en pareja. Si tu media naranja no juega al golf, más te vale meterla en el mundillo y enseñarle a darle a la bola, porque si no, te veo los fines de semana haciendo el swing mentalmente en casa de tus suegros o de tus padres, con todo lo que ello conlleva (preguntitas sobre cuando llegarán las criaturas pequeñas demoníacas,…).
Esta paranoia de las bodas y el golf me ha entrado porque una de las conversaciones que se han repetido en varias de las ceremonias a las que he asistido como invitado (no, todavía no me toca a mí el muñeco de la tarta
es la del golf: Olvídate de jugar al golf, le decían algunos al novio este fin de semana.
Un buen amigo de La Zapateira, que lleva casado desde mucho antes de que yo naciera, cuando le pregunté cómo hacía para jugar todos los fines de semana (eso sí, por la mañana buen tempranito) me contestó:
Vete preparando, no sabes lo que es esto… Cuando te casas tienes que sacarte 2 green-fees, el que te cobran en el Club y el que te da tu mujer. Y este último es el realmente importante. Prepárate…
Me lo creo, me lo creo. Por si acaso, en la primera boda de este año, al novio (Juan Carlos) lo llevamos a jugar el día de la ceremonia, por la mañana, en una especie de funeral golfístico. Era algo así como una despedida del golf, probablemente hasta dentro de una buena temporada. A final, ha podido ir trampeando y se le ha visto el pelo más de lo que pensábamos por el campo.
No sé qué pensáis de esto. A lo mejor se me ha ido la olla demasiado. Los que estáis casados y nos leeis ¿Cómo lo lleváis? ¿Usáis algún truco?
Los que aún disfrutáis de la soltería: ¿Habéis pensado ya vuestra estrategia?
Con todo el cariño del mundo, va dedicado a Elena y Yago; a Ana y Juan Carlos; y a todos los lectores que habéis cambiado vuestro estado civil y echáis de menos esas partidas con los amigotes.


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