El equilibrio en el juego

3 comentarios

Azahara Muñoz

No es ningún secreto que la actitud en el campo es fundamental para lograr buenos resultados. Ser positivo tras un mal swing puede llegar a ser tan importante como días enteros practicando detrás de los focos. ¿Cuál es esa actitud necesaria para impulsar el juego? ¿Hay de verdad un momento interior durante una vuelta en que se gana o se pierde un torneo? No es una pregunta sencilla puesto que de todos los jugadores que han conseguido llegar a la victoria, algunos se infringían verdaderos castigos a lo largo de sus vueltas, mientras que otros parecían jugar de una forma tan inconsciente como el respirar.

Azahara Muñoz está mucho más cerca de este último tipo que del primero. No es difícil adivinar que ella disfruta jugando, ni siquiera su gran concentración en ciertos momentos es capaz de despistarnos. Podemos imaginárnosla desde pequeña repitiendo su swing, agresivo pero a la vez delicado, mientras sonríe entre golpe y golpe. Cualquier entendido en la materia afirmaría que su actitud en el campo es excelente y muchos nos alegramos sólo con verla jugar. Transmite entusiasmo y pasión por lo que hace. Del mismo modo que ella camina por el campo podemos seguir imaginando su siguiente golpe, su siguiente putt dentro del hoyo.

Más cerca del primer caso, en el que el jugador se motiva reprochándose sus fallos, se encontraría Sergio García. Su catálogo gestual transmite otras emociones. Algunos lo llaman negatividad, otros apatía e incluso a veces un desánimo y abatimiento absolutos. Del mismo modo que muchos ensalzan las virtudes de la malagueña, critican airadamente al castellonense, y argumentan que su juego queda totalmente empañado por su actitud. Ella parece que baila a través de las calles mientras que él lucha con rabia por salir de los árboles pero, ¿hasta qué punto una sonrisa después de un mal swing te prepara para hacerlo mejor en el siguiente golpe?

Se han escrito bastantes libros sobre esta materia. Algunos de ellos proponen una “actitud ideal” para enfrentarse a cada golpe, esto es: rutinas, pensamientos que tranquilizan y sacan por momentos de la competición, pensamientos positivos… Todos ellos prometen, a grandes rasgos, una mejora sustancial de la actitud en el campo y por ende, mejores resultados, que es lo verdaderamente interesante. En este entramado de ideas, ¿dónde quedan los propios pensamientos del jugador? Muchos de los mejores profesionales carecen de psicólogos deportivos por motivos como éste. Prefieren cargar consigo mismos que intentar seguir los puntos de una ideología, aunque sepan que, en determinados momentos, son los primeros en perjudicarse. Es evidente que lo ideal sería bailar como Azahara pero no todos son capaces de seguir ese ritmo, es más, muchos ni lo necesitan.

Tiger Woods despedazó a prácticamente todos sus oponentes en el año 2000 con bastantes malos gestos durante muchas de sus vueltas. No es el mismo Tiger que hemos visto durante los últimos años, más contenido y consciente de su influencia, sino una versión desatada. Aquello no le impidió afrontar situaciones delicadas y revertir la presión en golpes y momentos inolvidables, todo lo contrario a un jugador muy simpático que se desmorona en un playoff. Actitud y autocontrol suelen confundirse, y nos las suelen vender en el mismo plato. Son facetas muy distintas, tanto que pueden llegar a dirimir entre la victoria o tan sólo un buen intento.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Yann Acosta !

    Pues me has tocado la fibra, primero por poner como ejemplo a mi vecina Azahara, y segundo por tocar, para mi, el factor más decisivo en el campo; la mente. He leído mucho sobre este tema, quizás en los últimos años más que de la parte técnica. ¿será la edad?, no lo sé, lo cierto es que desde que más conozco sobre motivación, actitud frente a la bola, pensamientos positivos, planificación de juego, etc. menos necesito trabajar sobre aspectos técnicos. Ojo, esto me pasa a mi, no digo que sea norma. Esto que comento me ha llevado a una cosa fundamental para un golfista de cualquier nivel, me ha quitado "presión", esa palabra maldita para el golf. También ha contribuido a que disfrute más del juego, antes era de los que me lo tomaba tan en serio que no me permitía disfrutar de la experiencia, y cualquier fallo era una losa tanto mental como en la tarjeta. Ahora y después de muchos años(llevo 31 años jugando a este bendito deporte) me he dado cuenta que llevando una buena actitud al tee del 1, o mejor dicho una actitud correcta, me garantizo al menos, jugar lo mejor que puedo ese día independientemente de si estoy fino o no, si hay viento o no, si es un campeonato importante o una pachanga, etc. Es decir, que ya no me pongo a pensar si este putt es para birdie o para triple bogey, no me importa, hay que meterlo y esa es la actitud que a mi me funciona, abstraerme de resultados, no importarme de dónde viene ese golpe (es decir, que si estoy pateando desde 5 metros gracias a un churro de golpe o di el golpe de mi vida con un hierro 5) o a dónde me puede llevar si emboco un putt o no. Esto me lleva a una conclusión que a mi modo de ver funciona para todo el mundo; llevar una actitud correcta, la que sea (no todos funcionamos igual ante los estímulos) no te garantiza hacer 65 golpes, pero si te garantiza que vas a hacer el número menor de golpes que las circunstancias te permitan. Y eso para mi, ya es una victoria antes de salir del tee del 1, de ahí que me quite toda la presión. Os pongo un ejemplo, ya sabéis los que me leéis habitualmente que me gustan los símiles, jeje, supongamos que tenéis que salir a la calle puerta a puerta a vender un producto, y que vuestro sueldo dependa de lo que vendáis. En vuestra mano está tener la mejor actitud posible ante la venta y sus problemáticas (no te atienden, ahora estoy ocupado, no me interesa, es muy caro tu producto, etc.) todo esto se asimila mejor si lo aceptáis como parte del proceso de venta, y no os irá pasando factura a lo largo del día y siempre tendréis la mejor actitud posible en vuestra próxima visita. ¿esto os garantiza que la siguiente visita os va a comprar? NO, pero os pone en la mejor situación para que eso ocurra. Bien, si extrapolamos esto al golf, pues os podéis imaginar, todas esas excusas que pusieron al vendedor son los bunkers,un mal golpe, me quedé corto, se me fue el drive a la derecha, hay agua entre la bola y la bandera, etc) forma parte del juego, y cuanto antes lo asimilemos, mejor nos irá. Si nos enfadamos, o no nos olvidamos de cosas que nos hayan pasado antes, no estamos en la mejor disposición para dar el siguiente golpe. Es así de sencillo y de complicado a la vez.

    Bueno voy a cortar el rollo no vaya a ser que os esté aburriendo...

    gracias por este acertado post, y yo voto por Actitud correcta siempre.

    Saludos,

  • 2

    interesante

    Avatar de golfer !
    golfer | 4 estrellas

    Desde mi punto de vista, planteas un tema cuya trascendencia es mayor de lo que parece, pues incide, no sólo, en la formación inicial del jugador, sino que que le afecta a lo largo de toda su trayectoria deportiva, ya sea profesional o amateur.

    Yann Acosta pone las pistas de algunas incongruencias de la cuestión, al exponer que, en los últimos años, se ha preocupado de leer más sobre cuestiones no técnicas como la motivación, la actitud, la mentalidad positiva, etc. y, con ello, reconoce una formación autodidacta, que une a su experiencia dilatada de años jugando al golf, que constituye su acercamiento personal a este deporte. Es un ejemplo, de lo que mucho de nosotros hacemos, que debería hacernos meditar acerca de la calidad de la enseñanza que se imparte en el golf.

    Es cierto que hay una generación de entrenadores, instructores y monitores a los que nuestro deporte les debe un enorme reconocimiento, pero también no es menos cierto que la enseñanza del golf (en general) ha estado desvinculada de los métodos y pautas científicas que constituyen la base fundamental del aprendizaje técnico-deportivo, sea cual fuere su modalidad. Es verdad que en los últimos años los planes de estudio y de formación de los técnicos, en España, tratan de poner la enseñanza del golf a la altura de estas necesidades, pero el camino que aún nos queda por recorrer es largo y complicado.

    En el golf, la técnica -compleja y difícil- no constituye la única área a desarrollar en la formación del jugador, sino que otros aspectos, como la condición física, la estrategia, las reglas, las normas de etiqueta, los valores éticos y -sobre todo- la preparación mental, constituyen hitos esenciales en su formación.

    El aprendizaje del golf es una tarea de largo recorrido, en la que inciden todos estos aspectos y no podemos fiar su enseñanza al interés y la dedicación personal e individual, pues de no aprenderse adecuadamente, las posibilidades de mejora y perfeccionamiento se van a ver mutiladas y lastradas.

    La enseñanza del golf no puede estar (insisto, en general) orientada exclusivamente a aspectos técnicos, sino que debe estar constituida por los contenidos de todas estas parcelas que, no habrán de adquirirse de manera autodidacta, sino de manera reglada y preestablecida.

    La instrucción del golf ha de ser una cuestión multilateral (preparación física, psicología adaptada, táctica, reglas, valores, etiqueta, nutrición, etc.) que deberá ser impartida por los futuros instructores y para ello, es necesario acercar al golf a los métodos en los que la ciencia deportiva ha establecido criterios universales plenamente válidos y reconocidos desde hace ya bastante tiempo.

  • Respondiendo a #2:
  • 3

    Avatar de Yann Acosta !

    Ni yo mismo lo hubiese explicado mejor, has dado en el clavo. Y yo he tomado este camino después de muchos palos (nunca mejor dicho) y de darme cuenta yo solito que iba por el camino equivocado, retocar y retocar y retocar; la subida, la bajada, el grip, la cabeza, la cadera ¿hace falta que siga? Evidentemente el tema de ser autodidacta responde a tres motivos, a saber: 1. Nadie me lo explico, pues lo tuve que investigar yo 2. Por motivos económicos, si hubiese sido más afortunado económicamente, a lo mejor hubiese dado más clases técnicas, y en algunas de ellas, alguien me hubiese comentado que lo mío no se "curaba" con más bolas, si no con otro planteamiento. 3. La satisfacción personal de aprender y mejorar. Soy así en todo lo que hago, no solo en el golf, desafortunadamente para mi, pues esto me crea innumerables frustraciones....

    Pero no puedo estar más de acuerdo que tu en todo lo expuesto, que importante sería que un gran porcentaje de las clases de golf se dieran sentados alrededor de una mesa, explicando todos estos temas....

    Saludos

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