En ocho meses como profesional, Gonzalo Fernández-Castaño ganó su primer torneo, el Abierto de Holanda, y recientemente ha sido nombrado mejor debutante europeo de 2005, galardón que ya obtuvieron Ballesteros, Olazábal y García. Un gran avance para alguien que hasta hace poco era becario.
¿Todo el mundo puede tener unos palos?
Sí, pero quizá se necesitarían más campos públicos.
Dispone en su equipo de un preparador físico, un psicólogo, un caddie y un profesor técnico, ¿se hace alguna vez lo que usted quiere?
Intentamos ponernos de acuerdo y trabajar en la misma dirección.
Sólo le falta el ordenador…
Ni eso. Utilizamos computadoras y vídeos para analizar movimientos.
Todo lo tiene muy controlado… ¿Alguna superstición?
Sí, para jugar al golf hay que estar un poco majareta. A mí no me gusta hacer birdie en el primer hoyo.
¿El único jugador de otro planeta es Tiger Woods?
Es el número uno indiscutible. Ya es una leyenda y tiene más mérito que Jack Nicklaus, puesto que hoy existe más igualdad y más jugadores.
¿Cree que Severiano Ballesteros podrá competir con los jóvenes en su regreso?
A pesar de su talento, los años no pasan en balde y las facultades no son las mismas.
¿Qué echa de menos cuando compite fuera?
La comida casera.
¿Su novia le acompaña?
Cuando puede. Pero por lo general, no, porque estudia.
¿Cómo rebaja la tensión después de un torneo?
Volviendo a casa y estando un par de días con la familia, olvidándome del golf.
¿Es su objetivo jugar en los Estados Unidos?
Ahora mismo estoy muy a gusto en Europa, pero los mejores están allí.
De becario en una empresa de organización de eventos al éxito de este año, ya no tendrá que pedir la paga a sus padres…
Eso se acabó hace tiempo. Aun así, como todo joven, aún estoy intentando independizarme.
¿Qué placer encontró en lanzar a 516 metros la bola en el aeropuerto de Son Sant Joan (Mallorca)?
Superar el récord nacional de golpe más largo y el del mundo femenino (480 m); si no, hubiera vuelto a casa con falda.
¿Sigue siendo el golf un deporte romántico?
No. Ya no sirve sólo la habilidad. Ahora es un deporte de alta competición.
Pimpampum:
Un olor Jazmín o dama de noche.
Un color Todos, menos negro y gris.
Un sabor Salado.
Una comida Algún plato que prepare mi abuela.
Un lugar para perderse Cualquiera con mi novia.
Un grupo de música Los Mojinos Escozíos.
Un recuerdo imborrable Mi amigo Santi Ollé.
Algo que desearía olvidar ¡Por suerte, ya está olvidado!
Otro deporte El tenis.
Una bebida Agua fría.
Una familia de cazadores
El madrileño Gonzalo Fernández-Castaño, de 25 años, recuerda que comenzó a dar sus primeros golpes a la edad de cuatro años, siguiendo a su padre con un palo de plástico por el Club de Campo Villa de Madrid. Con él y con el resto de la familia también comparte su pasión por la caza mayor: «Este año no he cazado nada, pero en cuanto puedo, pego un tiro».
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