
Durante el día de ayer Luke Donald confirmó su participación en el Children’s Miracle Network Classic. La razón se llama Webb Simpson y su casi seguro top10 en el The McGladrey Classic; el obejtivo a conseguir es la lista de ganancias del PGA Tour. El jugador que más dólares gana cada año es, en la mayoría de los casos, el más regular del mismo y el jugador inglés no quiere perder un premio que está moldeado a la forma de su swing.
Existen tres premios en el golf profesional que demuestran, a grandes rasgos, quién ha dominado el juego durante una temporada: el Ranking Mundial, la Orden de Mérito Europea (Race to Dubai) y la Lista de Ganancias del PGA Tour. En la actualidad Luke Donald lidera las tres pero, ¿por qué no se siente un dominio abrumador? A muchos nos alegró que Luke anunciara su presencia en Florida la semana que viene pero también nos extrañó. ¿Es propio de un número uno acudir al último torneo del año para asegurarse la lista de ganancias?
El don que posee Luke es también su peor enemigo. El paradigma de la regularidad; capaz de repetir hasta la saciedad el mismo movimiento y el mismo vuelo, emboca la bola a un radio de dos metros una y otra vez. Su semblante no cambia, su forma de caminar tampoco. Luke nos invita al mismo show cada semana, su propio show, y nosotros lo sabemos apreciar porque justamente eso, en el golf, es de una dificultad atroz. Si fuera nuestro compañero de partido le invitaríamos a todo al final de los dieciocho hoyos pero Luke, ahora mismo, es el número uno, y también es el embajador del golf a un nivel mundial. De ahí volvemos a la pregunta inicial: ¿por qué no se siente un dominio abrumador?
Hace unos días en Ten-Golf, Pablo Martín nos contaba que durante este año había pasado por una gran racha aprochando. Daba igual donde fueran sus segundos golpes, él sentía que podría sacar el par sin problemas. Un gran momento de una parte de su juego, con el tiempo, comenzó a ser un problema pues su ambición en sus segundos a green comenzó a disminuir; hasta el punto de convertirse en un trámite. Donald puede estar comenzando a entrar en una espiral de las mismas características. Todo en su juego parece funcionar: sus drives dibujan las calles, sus hierros se detienen a no demasiados metros del objetivo y la seguridad que muestra en los putts cercanos al hoyo es capaz de conmocionar al resto de los mortales. ¿Por qué no falla nunca? Sin embargo, no estamos acostumbrados a ver a Luke entre los árboles, con un hierro 6 en las manos y teniendo que mover su bola unos metros de más hacia la derecha. O tampoco meter un putt de 8 metros para forzar un playoff en el último segundo o por qué no, jugar un golpe desde el agua.
No estamos acostumbrados a verle fuera de su línea editorial, la que no falla, desentona y nos ofrece la forma ideal de jugar al golf. Juega siempre en la misma tonalidad y es muy probable que cada semana, para llegar a la victoria, necesite en algún momento un punto de genialidad al que no nos tiene acostumbrados. Puede que sea embocando directamente desde un bunker, desde más de 100 metros de distancia o dibujando tres caídas distintas hasta morir en el agujero; a nosotros, los aficionados, poco nos importa. Tiger Woods tuvo unos años en los que nos acostumbró a este tipo de hazañas, al igual que lo hizo Michael Jordan en baloncesto o el mismo fútbol del Barcelona en la actualidad. El inglés es un grandísimo músico pero le falta la capacidad de emocionar en un momento concreto, dejándonos con la boca abierta unos segundos y emitiendo un sonido irreconocible. Sólo él puede saber si tiene la capacidad de tocar así. Si lo consigue, en el 2012 no tendrá que jugar el último torneo del año. Es el último peldaño que le falta.


Comentarios
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua dice de la palabra "carisma":
1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.
2. m. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.
Pues eso...eso es lo que no tiene y ni falta que le hace para jugar tan bien al golf, aunque ya se sabe que en una sociedad tan mediática como la nuestra, el carisma vende más que la sencillez.
Yo si creo que tiene carisma, basta ver como los americano le gritan "Luuuuuke!!". Me parece que a veces le falta un punto de brillantez, que le empuje la bola hasta el hoyo sin querer. En parte es culpa suya también, se crea tantas oportunidades que nos deja con ganas de verle embocar más.
En cuanto gane un Grande ya se llenará de carisma. Para mí es mucho más complicado tener regularidad en el golf que dar la campanada en una semana llena de inspiración. Ahí no tiene rival. ¿Que no le vemos meterla desde el bunker? Lógico, si es que no cae en ellos ni empujándole la bola.
Esta es la clásica discusión. Distancia vs precisión. Regularidad de alto nivel vs fallos con recuperaciones magistrales. A todos nos encanta que nos sorprendan con golpes geniales (Seve, Mickelson, etc). Los que jugamos al golf sabemos que a veces podemos dar de vez en cuando un golpe de esos. Tienes el día tonto y ese es el golpe que te llevas. Pero yo los cambio por dar una vuelta perfecta controlando al campo en todo momento. Ese es Luke.
Sin entrar en el swing, que es como ver a Federer en tenis. De manual y de una estética sendacional.
Aquí tenéis un análisis del swing de Luke por el gran Wayne DeFrancesco. Hasta el swing de Luke tiene sus peculiaridades. Qué ganas de verle otra vez esta semana en el PGA Tour.
Comentario a toro pasado... ¡¡¡PELDAÑO CONSEGUIDO DOMINANDO COMO EL NÚMERO 1 QUE ES!!! LUUUUUUUUUUUKE!!!!!
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect