Pasa la vida

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ladies european tour.gifBonita columna la que publica Maria Acacia López-Bachiller, encargada de medios del Tenerife Ladies Open (como de tantos otros):

Pasa la vida”, así decía el título de las sevillanas de Rafael Romero Sanjuán. Hace cinco años nació el Tenerife Ladies Open bajo la tutela de las autoridades turísticas de la Isla (contando con la colaboración de un buen número de empresas que creyeron y quisieron acompañarles en este proyecto), que desde el primer momento apostaron fuerte por el golf femenino.

A lo largo de estos años el torneo ha ido creciendo, se ha consolidado en Europa, y ha demostrado ser una de las mejores herramientas de promoción de Tenerife, hasta el punto de lograr en la pasada edición una enorme repercusión en medios de comunicación de todo el mundo, valorada en más de seis millones de euros.

La vida también ha pasado para las jugadoras y a algunas les ha cambiado por completo, como es el caso de Raquel Carriedo, quien al año siguiente de ganar la primera edición del Tenerife Ladies Open en Golf del Sur, decidió probar suerte en el Circuito Americano donde no logró adaptarse. Volvió a Europa con la confianza por los suelos y tampoco le fue bien. Sin embargo, su vida personal dio un giro al encontrarse por casualidad con un compañero de colegio, José Luis Royo, con quien había compartido clase de los tres a los quince años. Al poco tiempo se casaron, en junio nació Arturo, su primer hijo, y ahora ejerce “de madre al cien por cien”.

Raquel participa esta semana en Abama, ha querido volver a reencontrarse con sus compañeras y reconoce que no tiene “nada que perder”, solo quiere probarse en la competición. Hoy ha estado practicando, ha jugado 14 hoyos: “Le estoy dando muy bien a la bola pero tengo problema en la elección del palo, eso me ha costado. Noto que en estos dos años sin competir lo que más he perdido es el juego corto. El jueves en el tee del uno sé que me van a temblar las rodillas, pero trataré de ir tranquila, vengo sin presión. Hemos dejado al niño en casa y me ha acompañado mi marido”.

Para la alemana Elisabeth Esterl, ganadora de la segunda edición del Tenerife Ladies Open en Las Américas, aquella victoria fue “un sueño hecho realidad”; después de 22 veces en el top ten llegó a pensar “que nunca sería capaz de ganar”. Aquel triunfo le condujo a la Solheim Cup y al año siguiente sumó otro más en Holanda. Actualmente preside el Comité de Jugadoras del Tour.

La vida también ha pasado y ha cambiado para Diana Luna, la jugadora italiana campeona de la tercera edición de este torneo en Buenavista, que el año pasado se casó con un conde italiano, Fabio Orlando Del Beccuto, y ahora carga con su bolsa y le hace de caddie.

Ludivine Kreutz, la francesa de 32 años que ganó la pasada edición en Golf Costa Adeje, también se adjudicó a las pocas semanas el torneo de Hungría. No ha habido cambios en su vida personal, continúa enseñando el tatuaje de un enorme sol en su tobillo derecho, muy alabado por Annika Sorenstam (quien esconde alguno) durante la disputa de la pasada Solheim Cup, en la que logró clasificarse automáticamente. Ludivine sigue pintando camisetas, una de sus aficiones, y después de practicar hoy en Abama hablaba sobre el campo y su juego: “El campo está en muy buenas condiciones. Te exige mantener la concentración en todo momento y te obliga a pensar en cada hoyo el mejor lado por dónde atacar el green, si no lo haces por la parte correcta puedes correr el riesgo de irte metros y metros fuera de green. Hay que practicar mucho con el wedge, no se puede dar con demasiado efecto. Me encantaría volver a ganar en Tenerife pero para eso debo mejorar el juego corto, tienen que entrar más putts, quiero volver a conseguir todos los puntos posibles y jugar otra vez la Solheim Cup”.

Más información del torneo | Ladies European Tour

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