
“Este es el comienzo de una nueva era para mí”, declaraba Ballesteros en la sala de prensa, una vez concluida su primera jornada en el Open de Madrid, tras completar dicha ronda con un discretito resultado de 77 golpes, seis más del par 71 del Club de Campo Villa de Madrid.
Un golpe antológico en el hoyo número uno, jugando de rodillas con una madera cinco, hizo vibrar al público de sus asientos y escuchar comentarios entre los más avezados, considerando que aún destila detalles que ningún otro es capaz de realizar. Ese golpe fue definido por el torero Enrique Ponce como “una larga cambiada de rodillas, igualita”, insistía con entusiasmo.
El pésimo comienzo en los nueve primeros hoyos con el acumulado de seis arriba, fue una losa, atribuida según el cántabro a la “tensión” que sintió cuando se dirigía a iniciar su recorrido. Indiscutiblemente por los dos años alejado de la competición y la falta de ritmo.
Los mejores españoles con cuatro bajo par fueron el rookie del año, Gonzalo Fernández Castaño, quien ya sabe lo que es ganar en Europa, con su triunfo en Holanda. Mejor debut este año no se puede pedir. Hizo una vuelta con siete birdies por tres bogys, para acabar en décima posición. Al igual que el vasco Jose María Olazabal.
Bien Roca, Martín, Luna y Salto con dos bajo par. Mal Rodiles que necesita imperiosamente pasar el corte y lograr un buen puesto. De momento estaría fuera del corte al firmar uno sobre par, al igual que Miguel Angel Jiménez y ocupar el puesto 74.
Las condiciones del campo han beneficiado a los jugadores de la mañana, por las lluvias que han ido apareciendo a lo largo del día y han molestado y empeorado progresivamente los greenes.
Lidera el torneo al inicio de esta segunda jornada, el sueco Robert Karlsson, junto al inglés Mark Roe, con -8. A diecisiete golpes, el farolillo rojo, el español Juan Vizcaya, otra joven promesa, que apuntaba maneras (y al que se relacionó sentimentalmente con la guapa modelo Inés Sastre), pero que llegando a los 30 años, no consigue despegar. Juega en su propio campo, y la presión, los nervios, o lo que sea, le impiden cada año demostrar sus cualidades. Un triple boguy en un par tres, le sacó de la partida, impidiéndole levantar cabeza desde entonces, a pesar de marcar casi 280 metros de distancia de media con su drive.
Hoy, última oportunidad, salvo milagro de que pasara el corte, de ver a Seve Ballesteros en Madrid. Hasta la próxima. Porque él sigue empeñado en que “éste es el comienzo de una nueva era para mí”.
Y hoy también en esta segunda jornada del penúltimo Torneo del Tour Europeo de este año se debe casi aclarar la clasificación definitiva del Circuito. Ahí, como decíamos, Rodiles, Luna y muchos otros se juegan la permanencia entre los 115 mejores en la lista de ganancias.

