
En la reanudación, ayer, de la cuarta jornada del Nissan Irish Open, que a la postre ganaría Thomas Björn, se produjo uno de esos momentos que destaca al golf como deporte de caballeros.
La última vuelta del circuito tuvo que suspenderse por la lluvia. En ese momento, Darren Clarke se encontraba en el hoyo nueve, en busca de la primera victoria de un local desde que lo consiguiese John O’Leaary en 1982. Justo antes de la suspensión, Clarke había jugado su golpe desde el tee y la bola había acabado en el espeso rough, imposible de llegar a green con el segundo golpe.
Pero a la mañana siguiente y tras el respectivo dropaje, la bola reposó en una posición mejor, lo que le daba oportunidad clara de alcanzar el green. Ahí salió toda la caballerosidad del jugador, que insistió en chipear la bola y sacarla a la calle, su única posibilidad antes de la suspensión, para acabar el hoyo con bogey.
Clarke comentó modestamente: “Es parte del juego. Un montón de gente había estado buscando la bola y habían aplastado la hierba de alrededor. Tenía un lie mucho mejor que cuando la levanté. Tenía oportunidad de alcanzar el green, pero sentía que mi conciencia no me permitiría hacer eso. Así que decidí chipearla a la calle como lo hubiese hecho el día anterior.”
Vía | web del European Tour

