Existe un dicho en todos los deportes referido a la suerte de los campeones. En realidad, yo no creo que los resultados sean fruto de la casualidad, sino del trabajo constante. En golf, del entrenamiento contínuo y bien dirigido, pero sobre todo, fruto de un gran sacrificio.
Viendo este video del líder, Trevor Immelman, pegando su segundo golpe en el hoyo 15 en la tercera ronda del Masters de Augusta, da la sensación de que ha habido algo de suerte, de esa de los campeones, o de que en el cielo hay alguien que ha apostado mucha pasta por el sudafricano.
El golpe de Immelman no parecía malo, pero un traicionero efecto de backspin (de retroceso, para los recién iniciados) hizo que la bola en lugar de continuar su camino hacia la bandera, retrocediera peligrosamente hacia la trampa mortal de agua que protege ese green. El destino de la bola parecía cantado, pero milagrosamente se paró y no llegó al lago por muy poco. Tan poco que creo que ni Trevor Immelman ni los espectadores se lo creían. Finalmente, el jugador se repuso y consiguió salvar el par, que le sirvió para mantener el liderato con un golpe de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores.
Immelman está haciendo méritos para conseguir la victoria de su vida, aunque hay un buen puñado de jugadores, incluido el temible Tiger Woods, que tratarán de impedirlo a toda costa. El que quiera vestirse la chaqueta verde, tendrá que dar lo mejor de si mismo en los últimos 18 hoyos en juego y no despistarse ni un sólo instante porque el Augusta National no perdona el más mínimo fallo. Si no, que se lo pregunten a Greg Norman.
Vía | YouTube
(Gracias Ovidiov por el enlace)


Comentarios
Completamente de acuerdo contigo en lo del trabajo:"the harder you try, the lockier you get".
En cuanto al golpe, si yo fuese el greenkeeper del campo, hoy estaría cabreado, porque esa bola se tendría que haber ido al agua, y hoy el masters estaría mas apretado!!!!