
Los jugadores del PGA Tour no suelen participar en torneos de las Fall Series a menos que haya una buena razón para hacerlo. A veces es para meterse entre los cincuenta mejores del mundo y tener acceso a los majors, otras para cubrir el mínimo de apariciones o para recuperarse de una lesión. La mayoría de ellos lo hacen para mantenerse entre los 125 primeros y así no perder su tarjeta para el año siguiente. Ninguno de estos casos era el de Luke Donald.
Su objetivo al jugar el Children’s Miracle Network Hospitals Classic era ser el primero en la lista de ganancias del PGA Tour este año (Vardon Trophy) y más que posiblemente, ganar el premio al mejor jugador del año. Muchos pensamos que ni siquiera se presentaría a jugar y nos equivocamos. Luke anunció su presencia en el torneo con la obligación de ganar y lo hizo, dando un golpe encima de la mesa y recordándonos que es el mejor jugador del mundo, dispuesto a demostrarlo cuando sea necesario.
Todos sabíamos antes de esta semana que se trataba del jugador más en forma de la actualidad: sus resultados de esta temporada hablaban por sí solos. Ganador del Accenture Match Play, BMW PGA Championship y The Barclays Scottish Open, había quedado segundo en otras tres ocasiones. Hasta que Webb Simpson ganara The McGladrey Classic, estaba líder en la lista de ganancias del PGA Tour, además de en la Race to Dubai. Era el paradigma de la regularidad, podíamos contar sus apariciones como top 10s y no en vano tenía asegurado el Vardon Trophy al promediar 68,86 golpes por vuelta. Aún presentando un currículum tan impresionante faltaba algo en su temporada, algo que demostrara que es el número uno no solo por un año con un juego brillante sino porque mentalmente también es sólido como una roca.
Ese “algo” cobró forma ayer. Saliendo en la última vuelta del torneo con su más directo rival, Webb Simpson, y sabedor de que si no conseguía la victoria habría viajado para nada, Luke cogió lo que él creía que merecía. No esperó a que su juego le llevara en volandas a otro top-10 sino que después de unos primeros nueve hoyos algo dubitativos, encadenó nada menos que seis birdies seguidos en la segunda vuelta. Era algo que muchos le habíamos pedido y era justo el golpe encima de la mesa que los más escépticos le demandaban. Un jaque mate demoledor. Solo el hecho de haberse marcado un objetivo tan claro y finalmente conseguirlo es mérito suficiente para ser nombrado Jugador del Año.
Más Información | PGA Tour


Comentarios
Fue realmente IMPRESIONANTE. Que forma de jugar al golf. Se lo merece.
Tiene una precisión en sus golpes que asusta. Creo que podría operar a corazón abierto con el hierro 8 y ya de paso quitarte una catarata con el putter. Una verdadera demostración de Número 1.
Creo que Donald va a ser un número uno mucho mas solido de lo que la mayoria pensaban. Lejos de la espectacularidad de Tiger muestra una regularidad y solidez de vertigo,quizas eso no venda demasiado pero personalmente me gusta mas ver el swing suave y ritmico de Donald que el swing violento de Tiger.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect