
Hoy he jugado el tradicional torneo de golf de la Asociación Española Contra el Cáncer que se disputó en mi club, el Real Club de Golf de La Coruña. Lo que para mi siempre era un torneo más del calendario, este año ha pasado a ser uno de los más importantes. El motivo es el convencimiento de la gran labor que realiza esta asociación en nuestra sociedad, la cual pude probar amargamente hasta el pasado mes de enero, cuando una de mis mejores amigas perdía la batalla contra la enfermedad.
Fue, y es, un horror. Pasamos de disfrutar de la vida en su compañía, a vivir un inesperado calvario, ella y su familia más que nadie. Lo que sí que puedo decir es que desde la Asociación Española Contra el Cáncer nos aportaron soluciones para disponer de una segunda y tercera opinión médica, así como para que Bea pudiera pasar sus últimos momentos en unas condiciones dignas.











