Aunque a todo el mundo se le dice que las bolas de prácticas no valen para jugar en el campo de golf, sino sólo para la cancha, como su propio nombre indica, es bastante normal encontrarse muchas de este tipo abandonadas por el recorrido. Suelen aparecer con bastante frecuencia en zonas de lagos o de tiros complicados en los que haya un alto riesgo de perder la bola, en donde mucha gente prefiere sacar alguna de estas bolas antes que una de su propiedad y así se ahorra unos euros.
Además de la prohibición del uso de bolas de prácticas por sentido común, ya que si todos lo hiciéramos la máquina de bolas se quedaría vacía, hay que saber que las bolas de prácticas no permiten disfrutar del juego como una bola normal. Las normales vuelan mucho más que las de la cancha, incluso las hay especiales con una baja compresión para que vuelen mucho menos. Imaginaros lo que pasaría en el campo si juegas con una bola de estas, si pegas con un hierro 5 unos 150 metros, con esta igual pegas 130. El vuelo de la bola no suele ser muy fino que digamos, pudiendo aparecer algún efecto extraño por un deterioro de la bola.











