
Los jugadores del PGA Tour no suelen participar en torneos de las Fall Series a menos que haya una buena razón para hacerlo. A veces es para meterse entre los cincuenta mejores del mundo y tener acceso a los majors, otras para cubrir el mínimo de apariciones o para recuperarse de una lesión. La mayoría de ellos lo hacen para mantenerse entre los 125 primeros y así no perder su tarjeta para el año siguiente. Ninguno de estos casos era el de Luke Donald.
Su objetivo al jugar el Children’s Miracle Network Hospitals Classic era ser el primero en la lista de ganancias del PGA Tour este año (Vardon Trophy) y más que posiblemente, ganar el premio al mejor jugador del año. Muchos pensamos que ni siquiera se presentaría a jugar y nos equivocamos. Luke anunció su presencia en el torneo con la obligación de ganar y lo hizo, dando un golpe encima de la mesa y recordándonos que es el mejor jugador del mundo, dispuesto a demostrarlo cuando sea necesario.








