La sequía está azotando Andalucía y, dentro de Andalucía, la zona de Málaga parece ser la más afectada. Tanto que la consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fuensanta Coves, presentó en la capital de la Costa del Sol el decreto que declara la situación de excepcionalidad por sequía en Málaga capital, el Valle del Guadalhorce y la Costa del Sol Occidental, estableciendo medidas complementarias a las que ya tomaron anteriorirmente para garantizar el abastecimiento de agua a la población.
Por lo que respecta a los campos de golf, se prohíbe el uso de agua potable y se limita a una dotación máxima de 200 metros cúbicos por hectárea y mes el uso de agua no potable. La utilización de aguas residuales urbanas convenientemente reciclada no tiene limitación alguna, más allá de la preceptiva concesión de uso.
Esta medida no parece que vaya a afectar a la calidad de los campos. Aunque, además de las medidas restrictivas en lo referente a la cantidad de agua, tal vez debería controlarse la hora de riego, ya que normalmente esto se hace de día y a horas en las que el sol calienta, con lo que se necesita más cantidad de agua para el mismo efecto, aumenta la evaporación (con lo que se desperdicia más agua) y se quema el céspd, con lo que los campos pierden calidad.

