
Lo acabo de leer en la sección de deportes del diario El Mundo. Según parece, un juez belga decidió condenar al club De Drie Eycken por causarle diversos perjuicios a un granjero, cuya explotación está situada colindante con el citado campo.
Lo primero que he hecho después de leer la noticia completa en El Mundo, ha sido irme a Google Maps para localizar el campo de De Drie Eycken. Y voilá, allí apareció en un segundo todo el escenario en la ventana de mi navegador. Curiosa panorámica del lugar, en el que se pueden ver con la toda la potencia de calidad de imagen que ofrece Google Maps el campo, la granja y demás vecinos.
Según cuenta El Mundo, el granjero se hartó de las aproximadamente 3000 bolas que le caían anualmente (incluso llamó a un notario para que direa fe del tema). En lugar de plantearse el tema con visión de negocio y vender las bolas, el hombre se cabreó y denunció el asunto. Además, de paso, el juez le metió otra sanción al club por un vertido y por diversas irregularidades encontradas en la construcción del campo.
Esto confirma lo que suele decirse en estos casos: más vale un mal acuerdo que un buen juicio…
Vía | Diario El Mundo

